Cuando me decidí
estudiar una carrera profesional en línea, no faltó quien me desaconsejara de
hacerlo. Hay un mito muy común rondando por ahí que consiste en creer que la
educación en línea es muy fácil y que por lo tanto no tiene la misma validez
que los títulos otorgados por las universidades tradicionales.
¿Pues qué creen?
Estudiar en línea no es tan sencillo. Si bien es cierto que estudiar en línea
ofrece ventajas indudables (flexibilidad de horario, materias con enfoque práctico
más que teórico, inclusión, etc) también presenta exigencias y retos únicos.
Me gustaría escribir particularmente de un problema que se me ha presentado frecuentemente.
Reto 1: Gestión y administración de tiempo.
“Hoy empieza la
temporada 7 de Juego de Tronos y yo
todavía no acabo la temporada 6. Voy a ver unos cuantos capítulos, que al cabo
la tarea la puedo presentar hasta el domingo a las 23:59 horas”
-Estudiante en línea
que ya se retrasó con su tarea (o sea, yo)
Ya comentábamos que la
educación en línea es flexible y nos permite trabajar a nuestro ritmo, pero eso
no significa que no tengas tiempos de entrega y fechas límites. La mayoría de
los que estudiamos o aspiramos a estudiar en línea no somos estudiantes de
tiempo completo; tenemos que balancear familia, hijos (no es mi caso), trabajo,
vida social, Neflix y muchas otras actividades con el tiempo que le dedicamos a
nuestra educación. Y como aquí tenemos la libertad de nosotros fijar cuánto
tiempo le vamos a dedicar a perseguir nuestro objetivo, debemos de ser muy
cuidadosos con nuestro manejo de tiempo. Algunas estrategias:
-Auto conocimiento.
Nadie nos conoce mejor que nosotros mismos. Analicemos realmente cuánto tiempo
necesitaremos para realizar nuestras tareas y cuáles son los distractores que
nos impedirían llevarlas a cabo. ¿En qué usamos el tiempo?
¿Qué actividades
podemos sacrificar para dedicarlas a estudiar?
-Llevar una agenda:
apartar días/horas específicas para estudiar y hacer tareas y seguirlas
religiosamente. Que tu familia y amigos las conozcan y respeten. Establece una
rutina.
-De ser posible,
arreglar un espacio de estudio y eliminar distractores: saca esa televisión de
ahí, colócate a espaldas de la ventana, no abras Facebook, apaga el celular,
etc.
-Descansar. No planees
usar todo tu domingo para estudiar sin parar. Aunque es mejor tener espacios
cortos de estudio (mejor rendimiento), si tienes que dedicar un tiempo largo
para estudiar porque no te queda de otra, introduce pequeños descansos.
-Di NO a la
procrastinación. Lo digo por experiencia: aparto mi tiempo para estudiar, me
siento enfrente de la computadora con toda la actitud, me topo con un problema
difícil, me distraigo, empiezo a buscar tonterías en Internet, me doy cuenta de
que no le he dado de comer al gato y me levanto para servir croquetas, se acaba
mi tiempo para estudiar, y decido “dejarlo para mañana, cuando tenga la cabeza
fresca para seguir estudiando”. Dejemos de engañarnos a nosotros mismos: si no
tenemos ganas de hacerlo hoy, mucho menos tendremos ganas de hacerlo mañana.
Y como la procrastinación
es una especie de atavismo nacional, dejo por aquí este artículo que me pareció
muy interesante sobre el tópico:
"No soy un procastinador. Sólo prefiero hacer mi trabajo en un tiempo límite motivado por el pánico"
Otros retos de la educación en línea son:
-Comprensión lectora
-fundamental, ya que las instrucciones para realizar nuestro trabajo no las recibiremos de la boca de un profesor, sino de instrucciones y procedimientos escritos.
-Desligarse de la
educación tradicional y adaptarse al nuevo método educativo -estamos
acostumbrados a que el maestro nos diga qué hacer y que nos corrija la tarea.
-Afinar destrezas de
comunicación, sobre todo escrita -es fundamental ser claros en nuestra comunicación
escrita; aquí no tenemos la oportunidad de aclarar instantáneamente
malentendidos.
-Trabajar en un entorno
colaborativo en lugar de uno competitivo -aquí no se trata de entregar la tarea
primero o de guardarse conocimientos para destacar entre los demás.
-Uso de las TIC
-aprender a realizar videoconferencias, transmisiones en vivo en youtube,
presentaciones colaborativas en Google drive, uso de Microsoft office, etc.
-Uso crítico de la
información -debemos de saber discernir lo falso de lo verdadero, lo confiable
de lo falso cuando naveguemos en Internet. Internet es nuestra mayor fuente de
información, así que es fundamental que entendamos que no todo lo que nos
arroje Google es infalible.
-Compromiso ético -otro
tema delicadísimo. Debemos de estar completamente comprometidos en auto gestionar
nuestra educación y tomar la responsabilidad de nuestro aprendizaje. “No le
entiendo muy bien a esta tarea de matemáticas así es que voy a pedirle a mi amigo
Daniel que me la haga, al cabo él es muy bueno para las matemáticas” no es precisamente el camino a seguir.
Seguramente que abundaremos más en estos retos conforme avancemos en el camino.



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